Aquest és el darrer dels 13 poemes en castellà recuperats de l'oblit. Ha estat interessant l'exercici de memòria i de descobriment. Qui pot recordar si, quan el vaig escriure, no havia llegit poetes de veneració com Miguel Hernández o el mateix Federico. Quan els llegeixo, tanco els ulls i un bri d'enveja s'escola entre les meves parpelles. Qui pogués! Qui sabés! Qui sentís!!
Grises olivos de hojas
olvidadas en viento de invierno gris.
Manos expertas y aprendices,
mezcladas en el mismo paño,
que miden pulgadas de helados terrones.
Bajo el ritmo que baquetas
masculinas marcan al alba,
componen sinfonías incompletas
de Schuberts repletos de cultura popular.
Y el tinte de las aceitunas
enluta uñas sin manicura
y dibuja arrugas perpetuas en las manos,
como láminas de psiquiatra sin diván.
El viento dibuja en el olivar
pinceladas albas, y verdes, y albas.
Su capricho dispone el color,
aquí y allá, sin más orden que el suyo.
Viento que suelta los cabellos,
que con el frío corta,
que hiela las lágrimas;
mientras,
con el monótono ritmo
de las varas en las ramas,
pasa un año más para el olivo,
y uno … menos.